Recordando el año que viene:
descenso del Sella

El Sella (Salia, voz indoeuropea) nace en los Picos de Europa y desemboca en el mar Cantábrico. Además de su fama por la pesca del salmón, lo es por la competición internacional del descenso en piragua desde Arriondas hasta Ribadesella, un recorrido de 15 Km en el que el pasado 5 de agosto participaron 860 embarcaciones y 23 países.

La fiesta de Les Piragües (en asturiano), declarada de Interés Turístico Internacional, cumplió su 81ª edición, pero fue en 1951 cuando se convirtió definitivamente en una competición internacional, con la participación de palistas de Italia y Portugal. Desde entonces no ha parado de crecer.

En 1945 se inauguró el Tren Fluvial. Aprovechando que las vías siguen el cauce del río, efectúa paradas para contemplar a los piragüistas y termina su recorrido en Ribadesella para esperar a los ganadores.

Otra de las particularidades de la celebración es la indumentaria de los “selleros”: collar de flores (idea al parecer que importó su fundador de la India), chaleco y montera picona, sobrero tradicional asturiano.

Hacia las 11.15 me aposté junto al puente de Arriondas para ver la salida. Infinidad de personas munidas de botellas de sidra desfilaron sin cesar hasta último momento cuando resonó el pregón y el tan sentido Asturias, patria querida. A las 12 en punto el cañón dio inicio a la carrera y centenares de deportistas se lanzaron al río en un frenesí emocionante y contagioso. En pocos segundos el Sella se agitó al ritmo de las palas antes de perderse en el recodo del río. A la cola, un sinfín de aficionados que aprovechan para dar un paseo en canoa.

Tanto en Arriondas como en Ribadesella la fiesta continúa y se agradece que no llueva hasta entrada la tarde.

Bouzán y Fiuza resultan ganadores por octava vez consecutiva. Sin embargo, este año el evento se vio empañado por la ausencia de Bea Manchón, tres veces campeona del mundo, que no pudo participar con su compañero Manuel Bustos. La excusa es que el reglamento no permite parejas mixtas en la categoría superior. O sea, que no pudo competir por ser mujer. Esto también sucede en Europa. Sería conveniente que fuéramos tomando nota.