La Fiesta del Otoño
Especial desde Cataluña

El 29 de septiembre de 2017 el gobierno español, presidido por Mariano

Manifestaciòn en Barcelona previa al 1-0 durante los arrestos de los cargos catalanes

Rajoy, da sus últimos manotazos agónicos escudándose una vez más en el poder judicial. Corre la voz de que intentará cerrar los colegios electorales. No parece que la detención de cargos públicos catalanes, ni el allanamiento de imprentas ni la incautación de papeletas sean suficientes para echar por tierra la consulta. Tampoco el aumento de antidisturbios de la Policía Nacional y de la Guardia Civil.

Xavier, vecino del barrio de Sagrada Familia, recibe el viernes 29 un what’s up del grupo de la escuela de sus hijos en el que se lo convoca para organizar la «Fiesta del otoño». Son unas 200 las personas de la Asociación de Madres y padres que se reúnen en el edificio para inventar un programa de actividades. Y ocupar el centro. Torneos de ajedrez, fútbol y hasta un curso de fila india (como la que se hace al votar) para ponerle al asunto una nota de humor. Muchos niños dentro, entretenidos en juegos y competiciones. Los Mossos d’Esquadra (policía autonómica) o la nacional pueden llegar de un momento a otro. Lo saben. Se respira en el aire. Colocan algunos pupitres, disponen tableros y cajas con juegos. Xavier está en la entrada fumándose un cigarrillo cuando llega la patrulla.

  • ¿Qué hacen?
  • Preparamos una fiesta.
  • ¿Es Ud. el responsable?

Los padres salen a la calle, el mosso apunta en su libreta «Responsables: todos» y se marchan.

Nuevo mensaje: en algunas escuelas de Barcelona hay sólo 20 padres. Varios se desplazan a la de Ciutat Vella o Pau Claris. Hay que hacer número y proteger los colegios. Y organizar la «Fiesta del Otoño».

La noche del viernes los sorprende durmiendo allí.

El sábado los what’s up circulan a un ritmo vertiginoso. Al igual que los vídeos y publicaciones colgados en las redes sociales. Padres, alumnos, docentes, o sea, ciudadanos pasan el día y la noche en la escuela. Los hay a favor y en contra de la independencia, sean de derecha o de izquierda.

El 1-0 quieren votar.

El domingo por la mañana, cuando ven aparecer a 20 furgones de la policía nacional se les hiela la sangre. Ya no son 200 sino más de 2000 personas apostadas en la puerta de la escuela delante de las fuerzas del orden. Les hacen frente, los increpan. Xavier y su hijo de 16 años están pegados a los uniformados, provistos de cascos y escudos. Adrenalina, miedo. «Ya no estás en un videojuego. Esto es la realidad».

Entran a golpe de porra sin que importe a quién tienen delante. Una vez más los mensajes se suceden con instrucciones precisas para afrontar la violencia policial y protegerse.

La implementación del censo universal permite votar en cualquier centro de Cataluña. Han cerrado algunos, pero no todos. La gente, resistiendo el envite, se desplaza de un lugar a otro.

Tras varios intentos, Xavier consigue votar.

«Ganamos, y el gobierno español lo sabe», concluye. «Para mí, todo terminó el 1-0. Enterramos el siglo XIX. Empieza una nueva época».